Teléfono de la esperanza

EPI EMOCIONAL FRENTE AL SINDROME DE LA CABAÑA

El aislamiento llegó por sorpresa a nuestras vidas y, tras dos meses de confinamiento, hemos alcanzado la ansiada desescalada. Para muchos esta situación supone un alivio, pero otros se resisten a salir de casa.

Después de tanto tiempo encerrados, la casa se ha convertido en un lugar seguro, por lo que es normal sentir miedo a la hora de abandonar ese espacio protegido contra el coronavirus. Para algunos de nosotros el miedo, la pereza y algún sentimiento, que no sabemos entender ni expresar, nos bloquea y nos impide iniciar el camino hacia la normalidad.

¿Por qué nos da miedo salir de nuevo a la calle?

El miedo es una emoción primaria y tiene como función garantizar nuestra supervivencia. Aparece de forma involuntaria y, a menudo, es incontrolable, Sin él, nos habríamos extinguido como especie hace muchos años. El coronavirus es una amenaza real, por eso el miedo, habitando la zona más ancestral de nuestro cerebro, se activa de forma automática para protegernos. Sólo se convierte en un problema cuando es muy intenso, duradero y viene acompañado de otros síntomas y comportamientos perjudiciales

Un coctel complejo de situaciones, sentimientos y pensamientos provoca que asociemos la calle a peligro y percibamos nuestra casa como el único lugar seguro. Tras tantas semanas de confinamiento, nuestro cerebro se ha habituado a la seguridad de nuestro hogar.

Síntomas del 'síndrome de la cabaña'

Aunque cada persona experimenta unos síntomas diferentes, es muy frecuente que aparezcan:

  • Alteraciones en los patrones de sueño: mayor frecuencia de siestas duraderas, sensaciones de cansancio y letargo, insomnio.
  • Trastornos en la alimentación, uso inadecuado de fármacos auto-prescriptos y el incremento del consumo de alcohol y tabaco.
  • Dificultad para la concentración y déficits de memoria.
  • Sensación de nerviosismo y desasosiego, acompañado de taquicardias. En los casos más externos, crisis de pánico.
  • Síntomas depresivos y ansiosos de diferente intensidad.
  • Miedo excesivo e invalidante.
  • Apatía general y falta de motivación para realizar tareas, especialmente, aquellas que conllevan contacto con el exterior.
  • Emociones desagradables, como angustia, inseguridad, tristeza o frustración.
  • Rituales cuasi patológicos. Como el de aquellos que tras lavarse y desinfectarse las manos se siguen sintiendo sucios y tras la repetición compulsiva llegan a provocarse afecciones cutáneas sin lograr el ansiado sentimiento de seguridad y limpieza.


Conviene calibrar adecuadamente la intensidad estos síntomas, En este sentido podríamos crear dos nuevas etiquetas: “El mini-síndrome de la cabaña” que definiría unos niveles de miedo y sintomatología leve que casi todos hemos vivido estos días. Y el “síndrome patológico de la cabaña”, donde el alto nivel de intensidad de los síntomas y sus graves consecuencias exigiría la intervención de los profesionales de la salud mental

¿Qué podemos hacer?
El virus ha venido para quedarse entre nosotros y cada uno debemos diseñar nuestras estrategias para recobrar nuestras vidas y rutinas. Estamos convencidos, la mayoría de las personas contamos con las habilidades necesarias para enfrentarnos a nuestros miedos y reinventarnos, conquistando espacios de normalidad, al tiempo, que extremamos las medidas de protección.

De todos modos, estas son algunas sencillas pautas para que puedas elaborar tu estrategia, te invitamos, imitando a nuestros sanitarios en la primera fase de la pandemia, a confeccionar tu propia EPI emocional

  • Date tiempo. Estamos ante una pandemia y, por lo tanto, es comprensible tener un abanico de emociones y sentimientos contradictorios. Debes darte tiempo para aceptar y gestionar la nueva situación. Entiende que cada uno tenemos nuestros ritmos y es importante no forzarnos a nosotros mismos ni a los demás...
  • Acepta el miedo: El primer escalón es reconocer que se tiene miedo. Y subirlo ya es muy importante. Debes escuchar tu miedo, no para bloquearte o paralizarte, sino para saber qué está ahí para intentar protegerte.
  • Cuida el diálogo interno. Es importante cuidar lo que te dices a ti mismo. No caigas en el negativismo y susúrrate mensajes de comprensión y ánimo. Analiza tus pensamientos irracionales, especialmente los catastrofistas, refútalos con argumentos
  • Relájate y respira: El estrés acumulado en estos días y la ansiedad que te produce salir pueden alcanzarte de golpe, sin avisarte. Las reacciones fisiológicas y psíquicas aparecen más allá de nuestro control. Pero todos contamos con una gran aliada, la respiración. Con ella puedes conseguir calmar tus nervios y controlar la situación.
  • Establece rutinas y objetivos. Márcate nuevas rutinas y objetivos muy a corto plazo. No te dejes arrastrar por el letargo o la inactividad. Un día más es un día menos: “partido a partido”
  • No reprimas tus emociones: reconócelas, nómbralas, acéptalas y compártelas
  • Exponte progresivamente. Sal de forma paulatina para enfrentarte al miedo y a la inseguridad que produce ir fuera del refugio. Lo importante es entender y sentir que, si se sale a la calle con las medidas adecuadas, no tiene por qué pasar nada. Ve aumentando el tiempo de salida para poder sentir seguridad y vencer el temor.
  • Gestiona tu rabia: Puede que al salir te encuentres con gente irresponsable y que esto te produzca malestar, perdiendo las ganas de ir a la calle. Tu enfado es lógico, pero debes saber gestionarlo. Piensa que habrá gente que lo haga mal, pero también otra mucha que está cumpliendo. Evita pasar por dónde haya gente reunida y ocúpate en ser responsable. Céntrate en lo puedes controlar y no malgastes energía en algo que no depende de ti.
  • Comunícate: Una de las estrategias más eficaces es compartir con los demás tus sentimientos y miedos, escuchar sus experiencias, ayudar y ser ayudado, sentirte parte de una comunidad trabajando junta para superar la crisis. En la comunicación y el sentimiento de comunidad encontrarás la mejor motivación para superar tus miedos.


Si te sientes superado por la situación. Si los síntomas persistan, se incrementan en intensidad y te bloquean en el día a día, es necesario pedir ayuda psicológica. En cualquier caso: No eres un extraterrestre por sentir lo que sientes. Si el sufrimiento, el miedo y la desesperanza te alcanzan, y no tienes con quien compartirlos, llámanos.

EPI-EMOCIONAL-FRENTE-AL-SINDROME-DE-LA-CABAÑA
Volver

SIGUENOS EN: