Teléfono de la esperanza

LA RESILIENCIA: CUANDO LA SITUACIÓN NO PUEDE SER TRASFORMADA, TRANSFÓRMATE

La crisis sanitaria, social, económica…nos está poniendo a prueba a cada uno de nosotros. Cada día, el miedo, la incertidumbre, la ansiedad, la tristeza, el dolor……y un coctel de emociones negativas se ciernen sobre nosotros. La enfermedad, la muerte, el paro, la pobreza, el racismo…abren las carteleras de los medios de comunicación, conviven con nosotros y configuran nuestro estado de ánimo.

La historia de la humanidad nos demuestra la capacidad de los seres humanos para afrontar situaciones críticas, reinventarse y emerger desde las cenizas. Estamos convencidos de nuestras habilidades para afrontar esta enorme tragedia y renacer más humanos y más fuertes.

Los psicólogos vienen hablando, en esta última década, de la resiliencia. La capacidad del ser humano para soportar huracanes, dejarse doblegar por los vientos y, finalmente, emerger erguidos y enteros. La crisis nos está golpeando, pero no podrá con nosotros. Somos más fuertes que ella y, tras encajar sus golpes, nos levantaremos.

Víctor Frank, desde su experiencia en el campo de concentración nazi, nos decía: “Cuando la situación es buena, disfrútala. Cuando la situación es mala, transfórmala. Cuando la situación no puede ser trasformada, transfórmate”

Os invitamos a transformaros, y os ofrecemos DIEZ FORMAS DE CONSTRUIR RESILIENCIA según la A.P.A. (Asociación Americana de Psicología)

  • Establecer relaciones— Construye a lo largo de tu vida una adecuada red de personas (familia, amigos, etcétera) que te hagan sentir querida y segura. Las relaciones sociales positivas cumplen una función de apoyo social que amortigua el efecto de las emociones negativas y fortalecen tu resiliencia. Aceptar ayuda y apoyo de personas que te quieren y te escuchan, fortalece la resiliencia. Ayudar a otras personas que lo necesitan también puede resultar muy beneficioso, a título individual o dentro de una Asociación.
     
  • Evitar ver las crisis como obstáculos insuperables—Intentar dar a los acontecimientos la importancia justa, para ello no magnifiques los problemas y elimina de tu cabeza los pensamientos catastróficos. Deja a un lado frases intranquilizadoras como “Y si…”, y céntrate en lo que está ocurriendo aquí y ahora.
     
  • Aceptar que el cambio es parte de la vida—Es posible que como resultado de una situación difícil no podamos llegar a alcanzar las metas que teníamos previstas. Aceptar las circunstancias que no podemos cambiar nos puede ayudar a centrarnos en las circunstancias que si podemos.
     
  • Movernos hacia nuestras metas—Desarrolla algunas metas realistas y hacer algo regularmente para intentar conseguirlas, aunque a priori nos parezca que es un logro pequeño. En vez de centrarnos en tareas imposibles de conseguir pregúntate acerca de las cosas que hoy puedo lograr y que me ayudan a caminar en la dirección hacia la cual quiero ir.
     
  • Actúa—En situaciones adversas, actúa de la mejor manera que puedas. Hacer algo es mejor que mirar para otro lado, empeñarnos en no ver lo que está ocurriendo o gastar nuestras energías en pensar que deberían de desaparecer.
     
  • Busca oportunidades para descubrirte a ti mismo—Muchas veces como resultado de afrontar esa situación problemática, las personas podemos aprender algo sobre nosotras mismas y sentir que hemos crecido a nivel personal. Muchas personas que han experimentado tragedias y situaciones difíciles, han manifestado que después se relacionan mejor, sienten una mayor fuerza como personas, tienen la sensación de que su autoestima ha mejorado y que valoran más las pequeñas cosas de la vida.
     
  • Cultiva una visión positiva de ti mismo—Desarrollar la confianza en tu capacidad para resolver problemas, ayuda a construir la resiliencia. No te avergüences de sentir emociones negativas como el miedo, la ansiedad, la tristeza o la rabia. Sufrir ante situaciones adversas es sinónimo de salud mental.
     
  • Mantener las cosas en perspectiva—Aun cuando te enfrente a situaciones muy dolorosas, trata de ver la situación problemática en un contexto más amplio, y mantén una perspectiva a largo plazo. Evita agrandar más la situación.
     
  • Nunca pierdas la esperanza—Una visión optimista te permite esperar que ocurran cosas buenas en tu vida. Trata de visualizar lo que quieres en vez de preocuparte por lo que temes.
     
  • Cuida de ti mismo—Presta atención a tus necesidades y deseos. Interésate en actividades que disfrutes y encuentres relajantes. Cuidar de ti mismo te ayuda a mantener tu mente y cuerpo listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia. Sé tú mismo quien decide sobre tu propia vida y tus emociones: intenta tomar decisiones de una manera racional dejando de lado la impulsividad. Cuando las cosas han ido mal no te tortures con los ‘por qué’ y céntrate en el ‘cómo superarlo o resolverlo’ en los casos en los que así se puede.


De cualquier forma, si te sientes superado por la situación no te sientas un extraterrestre. Nos pasa, cada día, a muchos de nosotros. Busca con quien hablar y si no encuentras a nadie llámanos al 717 003 717. Y si necesitas orientación de un profesional acude a www.compartevida.es encontrarás a un profesional de la psicología dispuesto a orientarte.
 

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